Lo hemos visto en películas y en series, en restaurantes y cafeterías y cada vez más en revistas de decoración. Con un trasfondo decididamente bohemio, el estilo industrial en interiorismo es una tendencia al alza que junto al vintage está triunfando. Hoy te contamos las claves de este peculiar estilo.

interiorismo industrial

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Imaginemos el típico loft neoyorkino. El estilo industrial en interiorismo tiene sus orígenes en el Nueva York de los años 50, cuando los artistas elegían naves industriales abandonadas a las afueras de la ciudad para ubicar sus estudios. Espacios diáfanos con amplios ventanales que permitían amplitud y luminosidad para sus trabajos con un alquiler de precio bajo. Precisamente así se llamaba el estudio que fundó Andy Warhol: The Factory.

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Esta estética loft, a su vez, tiene su origen en la arquitectura industrial de principios del siglo XX en Europa, cuando arquitectos como Peter Behrens o su discípulo Walter Gropius empiezan a usar el ladrillo visto y grandes ventanales en sus construcciones, lo que supone una ruptura con la arquitectura industrial anterior.

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Interior de la fábrica de turbinas AEG de Peter Behrens (1910)

Las claves para un estilo industrial son pues, en primer lugar un espacio diáfano y amplio, como el de una fábrica. Los materiales constructivos a la vista, siguiendo la idea de una fábrica de lo accesorio de los elementos decorativos y revestimientos. Ladrillo visto, que desaloja mejor la humedad o pintura blanca y poco más. Pilares, vigas e incluso tuberías e instalación eléctrica a la vista también son bienvenidos.

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En cuanto a muebles se opta por piezas antiguas, directamente industriales: piezas de oficio reconvertidas: desde mesas fabricadas con antiguas máquinas de coser hasta estanterías hechas con armarios. Y aquí aparece un tendencia que aunque no lo parece lleva muchos años en boga compuesta por todo tipo de muebles fabricados con pallets o bobinas industriales.

Los materiales más comunes, son la madera, el ladrillo visto, el metal: hierro o acero galvanizado con acabados envejecidos o de óxido. Para sofás se admite el cuero, la tela de saco para cojines, cajas de fruta como estanterías… todo lo que podamos encontrar en una fábrica, si es reutilizado, mejor.

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Render 3d Denis Krasikov

La paleta de colores que se maneja está estrechamente relacionada con los materiales y va desde los metálicos hasta los blancos pasando por la madera, cuanto menos trabajada, mejor. Colores tierra de los ladrillos vistos, o marrones del cuero sin tratar. En viviendas también admite otro tipo de colores normalmente envejecidos o decapados, evocando el desgaste producido por un uso continuado en una fábrica.

En el salón procuraremos crear una estancia polivalente, en la cocina (si es un espacio continuo con el salón y el comedor, mejor) triunfará el acero crudo de las cocinas industriales y en los baños muebles y griferías vintage con tuberías al aire.

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La reutilización, el DIY, el upcycling y sobre todo la imaginación tienen un importante papel en el estilo industrial. Hoy podemos ver este estilo mezclado con toques minimalistas o vintage para dar un acabado más cálido o vanguardista, según el matiz que queramos conseguir. Nuestros profesionales interioristas te pueden ayudar a conseguir un atractivo y acogedor estilo industrial para tu hogar.

¿Cuáles son tus muebles de estilo industrial preferidos?

¿Nos puedes decir alguna película o serie en las que aparezca un apartamento estilo industrial?

 

 

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