Detrás de un proyecto de interiorismo hay todo un trabajo de conceptualización, planificación y ejecución, apasionante desde el principio hasta el final. Llevar a la realidad un proyecto es toda una aventura, un viaje que empezamos juntos y que termina el cliente, viviendo su hogar. Hoy en nuestro blog te lo contamos todo.

Cada proyecto es un mundo, pero la forma de emprenderlo suele ser muy similar. El trabajo comienza cuando un cliente viene a nosotros y nos cuenta sus necesidades. Es el momento de darle forma al proyecto. Es importante escuchar bien a la persona que tenemos delante y comprender la esencia de su encargo, ya que este será la clave a lo largo de todo el proyecto, desde la propuesta inicial, pasando por la elección de materiales, paletas de color hasta los acabados. Un proyecto de interiorismo bien acabado es aquel que refleja la personalidad de su dueño.

A continuación es la hora de ponerse manos a la obra: estudiar el espacio, fotografiar y medir para hacer una primera aproximación a la propuesta que presentaremos. Esta primera propuesta ya contendrá las claves de estilo que queremos, para lo cual es necesario un importante trabajo de conceptualización, es decir, qué necesita nuestro cliente, qué es lo que ya tiene, cuál es la respuesta y cómo lo vamos a hacer. A veces se puede resumir el proyecto en una sola palabra o en una simple frase.

Lo siguiente es ponerse manos a la obra: desde presupuestar y generar modelos en 3D para presentar al cliente y que tenga la idea mas fiel posible de cómo quedará su espacio, replantear en el espacio para evitar errores de medición, hasta contactar con diferentes oficios, coordinarlos para minimizar el tiempo de obra y interferir lo menos posible con la vida del cliente. Según nuestra experiencia este es el momento más difícil en un proyecto de interiorismo, ya que durante las obras o los montajes no se ven resultados y, para qué nos vamos a engañar, estamos todos un poco nerviosos por ver los resultados.

Pero el día de entrega siempre llega y ese es un día feliz para todos: vemos los resultados de mucho trabajo hecho con ilusión y esfuerzo. Nuestra aventura ha terminado, pero la de nuestro cliente acaba de empezar.

Cuando nos llama un interiorista

A veces funcionamos como intermediarios entre interioristas y el cliente final, y es que nuestro equipo también puede complementar de diferentes maneras el trabajo de un interiorista. Nuestro showroom para ver los muebles, acabados o conceptos que se quieren compartir con el cliente. También tenemos acceso a algunas marcas en exclusiva que pueden finalizar un proyecto. En definitiva, este capítulo de colaboración con interioristas es en realidad todo un libro por escribir, ya que estamos deseando colaborar con profesionales del interiorismo en cualquier fase de su proyecto, como intermediarios o como apoyo puntual en cualquier fase de la ejecución de un proyecto, un momento, que como ya hemos dicho es especialmente delicado.

En GM Proyecto estamos abiertos a todo tipo de iniciativas y colaboraciones, queremos inaugurar un nuevo modelo de colaboración entre profesionales, sin olvidar a quienes nos han hecho lo que somos, que son los clientes finales.

Y tú, ¿te animas a empezar una aventura con nosotros?

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